Ansiedad
y estrés
- Ansiedad y estrés
- Fobias y miedos
- Dificultades relacionadas con el sueño
- Manejo de la ira
- Autocontrol
- Falta de motivación
No hay una única manera de transitar lo que duele o de sostener lo que inquieta. Por eso, ofrecemos especialidades que se adaptan a ti, a tu momento y a lo que hoy necesitas comprender o transformar.
Integramos diferentes corrientes psicológicas para adaptarnos a cada historia, con rigor profesional y una mirada humana.
Para entender mejor lo que piensas, sientes y haces, y encontrar otras formas de responder a lo que te está pasando.
A veces podemos quedar atrapados en pensamientos, miedos o formas de actuar que se repiten aunque sepamos que no nos ayudan. En terapia podemos ir entendiendo esos patrones y buscar maneras diferentes de relacionarte con ellos.
Es un trabajo bastante práctico: ponemos el foco en lo que te ocurre ahora, en las situaciones que te cuestan y en qué puedes ir probando dentro y fuera de sesión. No se trata de “pensar en positivo”, sino de comprender qué está manteniendo el malestar y encontrar respuestas que te resulten más útiles.
Puede ayudarnos especialmente cuando hay ansiedad, estrés, miedos o pensamientos repetitivos, o situaciones que sientes que te están bloqueando.
Para entender cómo tu historia y tus relaciones influyen en lo que hoy sientes, necesitas o repites.
Lo que nos pasa no ocurre aislado de nuestra historia ni de las relaciones que hemos tenido. La familia, la pareja, las amistades o determinados vínculos pueden influir en cómo aprendemos a relacionarnos, protegernos o interpretar lo que ocurre.
En terapia podemos mirar esas formas de relacionarte que se repiten, qué lugar ocupas muchas veces con los demás y qué necesitas tú dentro de esos vínculos.
No buscamos culpables ni una única explicación. Se trata de comprender mejor lo que ocurre para que puedas relacionarte de una manera más consciente, también contigo.
Para trabajar experiencias que siguen teniendo demasiado peso en cómo te sientes hoy.
Hay experiencias que ya han pasado, pero que nuestro cuerpo y nuestras emociones siguen sintiendo como si todavía tuvieran algo pendiente. A veces aparecen en forma de miedo, ansiedad, recuerdos que se activan, inseguridad o reacciones que cuesta entender.
Con EMDR podemos identificar qué experiencias están conectadas con lo que te ocurre ahora y trabajar esos recuerdos mediante estimulación bilateral, como movimientos oculares, sonidos o pequeños toques alternos.
El objetivo no es borrar lo ocurrido. Es favorecer que esa experiencia pueda procesarse e integrarse de otra manera, para que deje de tener tanto peso en tu presente.
Para trabajar desde un estado de mayor calma y atención, sin perder en ningún momento el control.
La hipnosis clínica puede ayudarnos a crear un estado de concentración y calma en el que sea más fácil prestar atención a determinadas sensaciones, recuerdos, imágenes o emociones.
No significa quedarse dormido ni perder el control. Tú sigues siendo consciente de lo que ocurre y decides en todo momento qué quieres hacer.
Podemos utilizarla como parte del proceso terapéutico cuando tiene sentido para ti y para aquello que estamos trabajando, por ejemplo para facilitar la regulación, explorar determinadas experiencias o trabajar algunos bloqueos.
Para bajar un poco el ruido cuando cuerpo y cabeza llevan demasiado tiempo en alerta.
Cuando llevamos mucho tiempo preocupados, tensos o pendientes de todo, a veces incluso descansar se vuelve difícil.
Las herramientas de relajación pueden ayudarnos a bajar poco a poco esa activación, conectar con el cuerpo y recuperar algo de calma. Podemos trabajar con la respiración, la atención corporal u otros ejercicios sencillos y adaptarlos a lo que a ti te resulte útil.
No buscamos estar tranquilos todo el tiempo, sino que tengas más recursos para regularte cuando lo necesites.
Para utilizar imágenes y sensaciones que te ayuden a encontrar calma, seguridad o prepararte para determinadas situaciones.
En algunos momentos puede ayudarnos utilizar la imaginación de forma guiada para conectar con una sensación de calma, seguridad o confianza.
Podemos imaginar un lugar, una situación o una escena concreta prestando atención a los detalles y a cómo responde tu cuerpo mientras lo haces. También puede utilizarse para prepararte para algo que te preocupa o ensayar una manera diferente de afrontarlo.
No tiene que “funcionarte” de una forma concreta. Es simplemente otro recurso que podemos probar y adaptar a ti.
Un camino que vamos construyendo contigo, adaptándonos a tu momento y a lo que necesitas.
Entendemos qué te preocupa y cómo te estás sintiendo.
En la primera sesión, lo más importante es que nos conozcamos. Queremos entender qué te preocupa y cómo te sientes. Este es tu espacio, donde nos escuchamos con atención y sin prisas.
Definimos qué necesitas y hacia dónde quieres avanzar.
Juntos vamos a pensar en qué te gustaría conseguir con la terapia. Estableceremos objetivos realistas y alcanzables, siempre pensando en lo que realmente necesitas.
Comprendemos patrones, pensamientos y emociones.
Aquí comenzamos a profundizar en tus pensamientos y emociones. Vamos a ver qué patrones o creencias están afectando tu día a día, para que puedas entenderlos y empezar a cambiarlos.
Incorporamos herramientas que puedas usar en tu día a día.
En cada sesión, aprenderás estrategias concretas que puedes aplicar en tu vida diaria: cómo manejar el estrés, cambiar pensamientos negativos o mejorar tu comunicación. Lo que te ayude a sentirte mejor.
Lo trabajado en sesión empieza a formar parte de tu vida.
La verdadera magia está en lo que aplicas entre sesión y sesión. Aquí es donde todo lo que hablamos cobra vida, y si alguna vez te sientes perdido/a, estamos aquí para guiarte.
Vemos qué está funcionando y ajustamos lo que necesites.
Vamos a ir viendo juntos si lo que estás haciendo te está ayudando. Si es necesario, ajustamos el plan. Tu progreso es lo más importante, y siempre estamos aquí para apoyarte.
Consolidamos lo aprendido y preparamos un cierre gradual.
Cuando sientas que has alcanzado tus metas o te sientas lo suficientemente fortalecido/a, podemos hacer un cierre gradual de la terapia. Lo importante es que te vayas sintiendo más seguro/a y con las herramientas que necesitas.
Puedes volver o hacer seguimiento siempre que lo necesites.
Si después de terminar sientes que te gustaría hacer un seguimiento o retomar sesiones, no dudes en pedirlo. Siempre estaremos aquí para acompañarte cuando lo necesites.
"La psicología no le puede decir a las personas cómo deben vivir su vida. Sin embargo, puede guiarlas a buscar un cambio efectivo y significativo"
Estamos aquí para acompañarte.
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